HÁBITOS DE PENSAMIENTO PARA ENVEJECER MEJOR

Envejecer es un proceso universal, heterogéneo e irreversible al que estamos expuestos desde que nacemos. Lejos de prepararnos para afrontar activamente la vejez, tenemos una imagen negativa de esta etapa a la que asociamos con vulnerabilidad y dependencia, manteniendo así una imagen de las personas mayores como sujetos pasivos y pacientes en lugar de agentes activos y protagonistas de su propia vejez. Cuestionemos estos estereotipos y vislumbremos pautas de pensamiento y acción para nuestra vida cotidiana que nos ayuden a un envejecimiento activo.

Ser mayor se puede ejercer de diferentes maneras. Debemos reflexionar sobre cómo deseamos envejecer, qué sentido y significado queremos darle a este proceso del ciclo vital, si queremos vivir un envejecimiento activo y saludable.

El proceso de envejecimiento: ¿lo miro como problema o como oportunidad? ¿Lo considero como un problema que supone un deterioro inexorable? ¿Lo considero como una oportunidad de crecimiento y realización personal? En función de mi perspectiva, condicionaré mi manera de vivirlo. Decidamos qué gafas nos ponemos para mirar nuestra vejez, qué forma, sentido y significado le queremos dar.

Edadismo” es mantener estereotipos, actitudes prejuiciosas y creencias erróneas hacia una persona únicamente por el hecho de ser mayor. Algunos de estos estereotipos son valorar a la persona por su edad, creer que las personas mayores no son productivas, que son incapaces de adaptarse a situaciones nuevas, que pierden capacidades mentales por la edad, etc., cuando la realidad nos muestra la gran heterogeneidad de los mayores.

Lo más grave es que estas creencias estereotipadas influyen negativamente en la percepción de las personas mayores sobre sí mismas. Al tenerlos interiorizados infravaloran sus capacidades. Se produce así una “Profecía Autocumplida” por la falta de motivación y el desarrollo de actitudes y hábitos de claudicación. Asumir estereotipos supone caminar hacia una peor salud funcional, emociones negativas, baja autoestima y peor calidad de vida.

Para envejecer satisfactoriamente hemos de:

  • Eliminar Prejuicios y Estereotipos. Conocer el proceso de envejecimiento para eliminar prejuicios y poder adquirir herramientas que nos ayuden a afrontar las situaciones que aparezcan en este periodo.

  • Aceptar y Adaptarse. Aceptar los cambios que conlleva envejecer ha demostrado ser la mejor estrategia para afrontar las crisis del envejecimiento, ya que éstas pierden su estatus de crisis y se favorece la puesta en marcha de mecanismos para alcanzar el envejecimiento óptimo.

  • Estar/ser activo: tener la actitud y llevarla a la práctica. Percibirse uno mismo como persona activa, participante y transformadora de su propia vida. Tomar decisiones y tener un “Proyecto de Vida”.

  • Cuidar las capacidades cognitivas: el declive cognitivo que ocurre puede verse compensado por entrenamiento. El concepto que tenemos sobre nuestras capacidades mentales condiciona el uso que hacemos de éstas. Al envejecer, muchas personas creen que ya no son capaces de realizar esfuerzos cognitivos o aprender cosas nuevas. Pero en la vejez el aprendizaje es posible y necesario. La mente debe permanecer activa y adaptarse a los cambios del entorno.

  • Cuidar nuestra afectividad y pensamiento: usar nuestra experiencia acumulada para mejorar nuestro sistema de competencia personal:

    • Seleccionar metas que sean adecuadas y alcanzables, en función de nuestras necesidades y deseos junto con mis circunstancias personales.

    • Tratar de sentirnos al máximo nivel: acomodarnos a la situación según nuestras capacidades y posibilidades.

    • Compensar nuestras limitaciones apoyándonos en las relaciones interpersonales, productos de apoyo, nuevas tecnologías, creatividad, actitud positiva, etc.

  • Maximizar la Competencia Social: participación y relaciones interpersonales.

  • Revisar actitudes cotidianas: valorar las pequeñas cosas de cada día, reconocer logros y capacidades, cultivar el humor y las emociones positivas que motivan a iniciar y mantener conductas saludables y amplían el repertorio de las estrategias de afrontamiento.

  • Cuidar nuestra salud con hábitos de vida saludable: aunque un componente genético puede contribuir a la longevidad, la salud y la actividad durante la vejez son fundamentalmente el resultado de las experiencias y aprendizajes a lo largo de su vida. Los estilos de vida seguidos durante la infancia, juventud y vida adulta influyen negativa o positivamente en el logro de una vejez saludable. Seamos conscientes de que la posible aceleración del declive funcional causado por los estilos de vida que seguimos, puede ser reversible a cualquier edad.

Se trata en definitiva de desarrollar estrategias de afrontamiento para encarar los “declives” o procesos de deterioro normales del envejecimiento, de tal manera seamos capaces de establecer objetivos vitales, valorar nuestras capacidades y buscar cómo llegar a nuestras metas a pesar de las limitaciones y las mermas que pueda sufrir, aprovechando oportunidades de desarrollo. El envejecimiento es un fenómeno en el que la persona puede hacer mucho para ser agente de su propio envejecimiento positivo y saludable, contemplándolo como un periodo de oportunidades y una experiencia positiva vinculada al ciclo vital. ¿Te sumas al reto?

Ana Mª Camarón Alonso

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